A un amor desconocido

Yenule

Esta mañana desperté, amor mío, sin tomar aún tu mano.

Siento en mí cuerpo un gozo inefable que no tiene tu presencia. Y sin embargo...

Quiero creer que ahí estás, imagino que la luz de mí ventana te atraviesa, casi diáfano, transparente. Tu presencia tan ausente alimenta mí imaginación.

Quiero abrazarte, acariciar tu rostro.

Extiendo mí mano hacia el espacio infinito, cierro los ojos, deseo besarte, pero no estás...

Entonces beso al viento, que cual velo, acaricia mí cuerpo suavemente antes que tú. Me da un vuelco al corazón.

Recuerdo aquella mañana que, fugazmente, te vi... Caminabas frente a mí. De repente me miraste y el mundo tomó otro color. Te grité desde mi imaginación: "Búscame".

Pero no hubo caso. Tu mirada, impasible, volvió al frente.

Tan solo espero, querido mío, que el caprichoso destino nos vuelva a cruzar y puedas verme...

Así podré conocerte,

conversarte de todo lo que la vida nos regala,

verte reflejado en mí ventana,

tomarte la mano,

acariciarte,

y una vez que el viento nos cubra de terciopelo... poder besarte.