Algo que trepa
Rick Deckard—A nosotros, ¿nos queda algo?
Porque la emocionalidad y su sustancia maleable es codificada por un color somero que hace polvo nuestra historia. Incluso la escritura con su poder de rozar al lector se queda corta, porque ella debería hipostasiarse, nacer en una mujer, o en un crepúsculo infinito y hacer el amor con el crepúsculo o con la mujer o con la crespucularidad hecha mujer. No es, por tanto, un atributo de creación, sí, románticamente todo lo que tú quieras y las veces que nos ha salvado y las veces que me salvará de este mundo.
Pero es que ya fantaseo, digo conjeturas irracionales, pero en realidad es una apología de la experiencia, del vivir, del inocentemente percibir sensaciones, porque esto no se desborda, no se desborda la emoción, se desborda la expresión en papel de desbordamiento. Incluso abrumarse, sentirse que todo se desequilibra.
—Ajam.
—Tendrás que contarle todo al psiquiatra.
—¿Cómo?
—Por tu boca.
—¿Y en qué idioma?
—En el tuyo.
—Pero dijiste que esto está limitado.
—El hermetismo no nos matará, y por lo menos hay comunicabilidad y si queda un resquicio de incomunicación entonces, ya sea tú, ya sea Dios, ya sea ambos al unísono, has de bailar en tu mente. Debes bailar esa palabra, esa sensación.
—Me siento perdida, sola.
—Te abrazaré hasta el infierno.
Antes de que Victoria se suicidase, me dijo que quería tomar un poco más esta vez, un poco más de coñac, además después, sin yo saberlo, se fulminó con cincuenta dosis de Quetiapina. Cuando la vi muerta en cama me sentí desequilibrado, sentí que todo se descompensaba. Y a veces hay que darle un espacio a esto, aunque sea doloroso. Pero sé que su suicidio fue un telos, murió buscando el fin último de su naturaleza, murió en su hermetismo, en su “no puedo más, querido”; su anulación de calma para decidir un bien camuflado al modo de una lagartija que trepa hasta esconderse, eso es el sucidio, algo que trepa, algo que va rápido y se guarece.
Quiero intentar entender esto sin escribir, dejar a un lado todo y sentir cada nota emocional de la do hasta la si.
Un alma rota muchas veces no se cura con una palabra, curarse son muchas cosas.
Me tiento decir que al final lo que nos queda es uno mismo.