Dulce Navidad
Karla NevarezLa víspera de Navidad avecinante convertía a todos los niños en miel de abejas para el oso, esa miel que era lamida de la cuchara, mordisqueada desde su penca color carne, esa miel que a cada paso de ser engullida gritaba y lloraba.
Niño a niña, infante a infanta, miel a miel, gota a gota...pasados por cada diente, incisionados al delicioso vals de lágrima por lágrima. Los buenos deseos eran cumplidos para el oso, un gran oso rojo con cinto de duende irlandés... ¡Oh dulce penca infantil que tarde te diste cuenta en la sombra del oso, para vislumbrar un par de cuernos y las patas de cabra!