Mescolanza pensamental
Rick DeckardTan categórico, tanto que no sé si lloro por el picante de estos fideos, o si es que estoy destrozado. Siento la desesperación como feroz viento venir a recorrer todo mi cuerpo, siento cada extremidad; las manos y sus dedos las piernas y sus muslos el cogote que apunta al cielo, todo reunido en totales sentimientos, melancolía, la rabia de haber nacido en esta familia, sí, lo dije, ¿y qué?
Heidegger y su maldito Dasein cayendo violentamente al mísero mundo. Cuando todo se junta, tantos problemas de mierda y sus pensamientos que acompañan a su semejante como caballos adiestrados, siempre esos caballos que corren la atemporalidad de mi mente, ¡basta de correr, por favor!
Dame chance. ¡Ah! Es que todo es tan así, tan estático, y si algo se mueve es para mover un punto de esperanza con el objetivo de magullarme más la cara. Esta vida y su ferocidad me rasgan el corazón y sus arterias, válvulas con tal de querer explotar, sí, el chorro del tiempo-sangre late con su fuerza última la conquista de mi muerte sobre mi prometida tierra.
Necesito querer culpar a alguien o algo, a mí no, porque tanta culpa me destroza la espalda y los huesos se deshacen en estrellas firmamentescas secas en su sequedad antisaciadas.
La vida, el tiempo, el Dasein y a veces yo: los cuatro jinetes del apocalipsis, tan mundanales que son extra-extra-mentales.
Deseo asesinarlos, aunque ese yo último esté confuso, ese caballo y su jinete se rebelan y arden en cólera contra los otros. Quiere devorar la caballeresca materia, con sus dientes quiere degustar la disolución y el asesinato del destino y el tiempo, morderles el cuello, quebrarles los pies y dejarlos moribundos como perros muertos kafkianos.
¡Ah!, hoy me sabe todo a insípido, insisto en su insoportabilidad, insisto. Mi cuerpo destrozado en frío hipotérmico, ya lo que faltaba, temperaturas extremas dice la doctora, la temperatura extrema es mi mente con su llenez nadando en su capacidad rectora de…
Todo se disipa, se disipa en tus mis ojos.
Me mira el tiempo regenerado, la violenta calma de su calor maternal. No quiero volvver y ya he vuelto. Me queda describir esta situación, la situación de la existencia infinita en el tiempo, la línea extendida que grita ayuda, no hay quién escuche.
How absurd! La esperanza ahora is nonsense. Verás, lo veo venir, la predestinación aquella me arrastra para actualizar mi infelicidad, el árbol que no existe, y sin embargo potencialmente es tan real, que me obliga con uñas y dientes a hacerlo actual, las malditas ramas con sus hojas con su corteza con su amalgama de ser.
Esto está llegando demasiado lejos, ¡ah! Estaré en contra de la desesperación voluntaria hasta mis últimos días.
De cada adversidad siento el cocktail emocional que me ebria, que me ebria, me rodea con sus sensaciones siendo estrenadas una vez más y yo sujeto pasional: percibo tal y cual susodicho sentimiento.
Domino la astronomía y sus estrellas, gobierno la noche y el día, la música y su harmonia harmoniosa, dirijo la perpetuidad de la historia universal de los planetas, domino… no, no puedo con nada
con nada
nada
[me queda sentir esta d e s e s p e r a c i ó n, esta melancolìa, ravia, resignación infernal, o el sentimiento de no querer que esto pase, en definitiva.]
cette tentation de vivre
¿Uno y nada más que eso?
¿No te entristece esto?
¿No te resistas, acaso no sientes esta soledad?
Uno, el Uno, ojos Uno, boca Uno,
brazos Uno, sentimientos Uno,
trascendencia Uno
y,
llegó Dos
¿y no sentiste algo?
llegó Dos, ¿y con ello nuevo sentido? Llegó la mujer: Dos, ¿no se estremeció algo en ti? llegó y ya nada será igual, el mero estar que te cambia todo.
mudas, no lo niegues, mudas tanto
lloras el no poder llorar,
y ríes y bailas porque si no mueres sin danzar
y odias, y sientes impotencia, trascendencia divina que llega hasta la tierra, hasta los bichos, gusanos y escarabajos, y la irracionalidad que te hace sentir emociones.
cuál es tu Infierno, dime. Dime.
no te resistas, ven, llora.