Problematización: los límites de la belleza
Príncipe VacuoLa miro y me cuestiono si es que acaso su belleza no tiene límites.
Es decir, debe poder definirse, debe poder ser nombrada; ser susceptible de medición, delimitarse.
Pese a presentarse ante mis sentidos como una belleza integral e inconmensurable en vista, en tacto y en aroma; En gusto, en grado térmico y en dolor; ontológicamente no puede ser infinita.
Observo que tu belleza estructural ocupa importante espacio psíquico en mis procesos cognitivos; Memorias, fantasías, razonamientos, predisposiciones conductuales, etc. Pero no ocupa la totalidad de mi aparato psíquico. De manera que tu belleza está acotada en ese terreno.
Si la belleza, para ser juzgada como tal, debe ser percibida parece que tu belleza está restringida al alcance del espacio (umbral perceptual) de quien te percibe. De manera que eres bella en la medida en que permanezcas a la distancia justa para ser apreciada como tal.
Cabría señalar a su vez que los sentidos organolépticos son imprecisos, distorsionan, no son fiables.
Parece entonces que tu belleza ciertamente es ilusoria, un juego químico, un embuste neuronal.
¿Hasta cuándo, hasta dónde eres bella?
Hasta aquí.